lunes, 11 de marzo de 2019

75.- Dividida entre el estar y el no.


Había olvidado como se sentía el inmenso vacío de la soledad,
había olvidado lo que era estar entre dos mundos, el de los vivos y el de los que estamos ausentes.

Podemos divagar entre la nada y el todo, ausentes sin ver y parecer que observamos,
prestando oídos a todo y solo estar concentrados en el silencio que nos murmura muy cercas en el oído el silencio del vació que nos acompaña.

Divina fragilidad que nos hace humanos y tan dolientes de un alma que no logramos entender ni comprender.

Días eternos que nos hacen lenta la agonía en el transcurso de esta vida que llamamos existir.

Paso lento y movimientos suaves, así transcurren los días, mis días en esta ausencia de mi sentir.

Impotencia dolorida que me cubres, que me acompañas en cada segundo que el reloj marca, en cada respiro que doy, en cada soñar con mis ojos fijos directo a la nada.





Cont....
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