Siento como la vida se va
lentamente entre mis sueños vigiles,
siento como la amargura de la vida pesa y
cansa.
A veces creo que la
muerte a estas alturas de mi vida
sería más una bendición, que una maldición.
Estrés, mucho estrés de
verte y no tenerte,
de saber que también lo sabes
y me sospechas queriéndote en
silencio.
Estrés de verte y no
poderte abrazar,
estrés de tu maldita sonrisa hacia mí,
de tus malditos ojos
que me ve
y juguetones son conmigo.
Dame la fuerza para no
caer en la tentación, Dios mío,
dame una señal de que debo guardar mi luto interno
sumido en la fosa de los olvidados,
en el fango de mis inseguridades y llantos silenciosos
que me deprimen cada vez más.
Ven, vamos, perdámonos en
este inmenso mar de soledad,
no sueltes mi mano aunque por muy fuerte sea mi
dolor,
ayúdame a salir de esto,
ayúdame a ver fin a mi eterna oscuridad.
Sonríeme una vez más,
mírame
una vez más,
eso me hace vivir aunque sea en silencio
y solo tú y yo lo
sepamos,
aunque el mundo sospeche o no,
finjamos demencia,
sigamos leyéndonos las
mentes y adivinemos lo que uno del otro quiere,
sigamos en las sombras de la
sospecha,
en las sombras de la duda y la incertidumbre.
Dame vida,
dale aliento a
mis días grises que negros se quieren tornar,
que muy opacos ya son.
Dame ganas
para florecer,
y alas para querer volar libre.
Solo ¡Dame amor!
>MJeL<
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