....Sin embargo Pathros sacudió la cabeza y dijo:
-Las riquezas, hijo mío, no deben de ser jamás la meta de tu vida, tus palabras son elocuentes, pero son meras palabras. La verdadera riqueza es la del corazón, y no la de la billetera.
-Las riquezas, hijo mío, no deben de ser jamás la meta de tu vida, tus palabras son elocuentes, pero son meras palabras. La verdadera riqueza es la del corazón, y no la de la billetera.
Hafid persistió:
-¿No es usted rico, señor?
El anciano sonrió ante el atrevimiento de Hafid, y sólo se limitó a contestar:
-Hafid, en lo que a las riquezas materiales respecta, existe una sola diferencia entre yo y el más humilde pordiosero fuera del palacio de Herodes. El pordiosero piensa solamente en su próxima comida, y yo pienso solamente en la comida que será mi última. No, hijo mío, no aspires a las riquezas y no trabajes solamente para enriquecerte. Esfuerzate por alcanzar la felicidad, por ser amado y amar, y lo que es de más importancia, procura con ahínco alcanzar la paz mental y la serenidad.
La ambición hasta cierto punto no es mala, y más si se quiere para un buen fin: la familia.
[del libro: el vendedor más grande del mundo, de Og Mandino]
(cont...)

Muy buen Relato es la mejor manera de entender lo que tiene valor.
ResponderEliminarGracias :)
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