...De pronto se podía observar como llegaban unas caravanas; caravanas con gente encarcelada y con niños pidiendo ayuda; había bestias que jalaban las carretas, eran gigantes estas bestias, eran horribles y asquerosas, y más los capataces que las dirigían, solo veía con asombro todo aquel escenario de dolor. Quería hacer algo pero su cobardía no la dejaba.
Su rostro cambio totalmente al ver a esa figura, al ver a esa persona que estaba encadenada y golpeada; que era jalada a tirones de una de las carretas, estaba sangrando, estaba sufriendo, era él...
Ella se decidió hacer frente, les grito, les salió al encuentro y sólo pudo decirles: ¡¡¡suéltenlos, en el nombre de la Madre Luna!!!
(((cont...)))

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